Pero en el silencio,
casi brisa...
me llegó, tierno, largo, eterno,
un abrazo que tocaba mis heridas desencebolladas,
llegándome al mismísimo corazón...
Tal y como siempre fue,
tal y como lo cuidé,
con tantas deformidades y errores...
al final...
MIS DEFORMIDADES...
MIS ERRORES...
Como una mochila, maltratada, que viene
conmigo y no me puedo amputar...
las sombras que están dentro
viven como en casa...
Pero lo mejor es...
¡¡¡QUE NADIE ME JUZGÓ!!!
sólo calorcito... del bueno...

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